miércoles, 30 de enero de 2008

El bautizo y otros rituales en el espiritismo de caridad

Escrito por Aldo Enamorado
Actualizado por Rubicel González
rubicel@ahora.cu

El bautizo es uno de estos
rituales que utiliza el espiritismo de caridad en Holguín, el cual tiene sus características peculiares en esta variente del espiritismo. Desde sus inicios el bautismo fue una forma de aceptar la religión nueva que profesaban.
E
n el espiritismo de caridad es un tipo de ritual en el cual se pueden apreciar características muy similares en la forma de realizarse por cada uno de los espiritistas observados.
Esta ceremonia por así llamar
la la hacen casi todos los espiritistas de caridad, de la forma siguiente: se realizan un número de rezos, luego el espiritista moja un algodón en agua implorada, la cual está preparada de antemano, y lo pasa tres veces en forma de cruz por la frente del que está siendo bautizado. Esta forma de realizar el bautizo se asemeja a la católica en donde se utiliza el agua bendita y se hacen cruces en la frente del que se está bautizando a la vez que se reza.
Otra forma de realizar el bautizo o como lo llaman estos espiritistas (poner el agua), es de la siguiente forma: se ensiende una vela, luego de realizar unos rezos, dentro de los que se encuentran (el Ave María, Padre Nuestro, etc), despues llama a la persona por su nombre y coge un algodón pasandolo por la frente en forma de cruz tres veces en el nombre del padre, el hijo y el espíritu santo.
En esta variante del espiritismo existen diferentes formas de realizar el bautizo
pero sus diferencias fundamentales se encuentran en el número de oraciones que emplean, los tipos y si utilizan vela o no. En cuanto al empleo del agua implorada, sí la utilizan todos.
Otro de los rituales es la santiguación o despojo, p
ara la mayoría de estos espiritistas tiene el mismo significado santiguar que despojar, por ejemplo uno de ellos nos dice sobre el significado que tenía para él santiguar:
para mi es lo mismo que despojar y tiene un significado muy importante ya que a través de esto puedo separar, es decir, quitarle la mala influencia de algún espíritu que esté perturbando a ese individuo, o curarle alguna enfermedad como por ejemplo: erisipela, ojo de pescado, padrejón, etc.
Una de las causa por las cuales estas personas piensan de esta forma es debido al poco nivel cultural que poseen, una gran parte de estos espiritistas tienen el nivel primario, muy pocos son graduados de secundaria básica y preuniversitario y casi ninguno es universitario; su poca lectura, tanto de libros, revistas y otros materiales científicos y religiosos que hablen sobre el tema, es otro de los motivos por los cuales estos espiritistas no tiene un conocimiento más amplio del tema tratado; por lo tanto creen que es lo mismo santiguar que despojar, además, ellos basan su actividad en sus experiencias cotidianas. Para ellos es muy importante la realización de este ritual (cuando hablamos de este
ritual nos referimos al acto de santiguar y despojar, para ser fiel a la opinión de estos creyentes, que manifestaron que es lo mismo), ya que de esa forma pueden aliviar a muchas personas que soliciten sus servicios. Para realizar este ritual lo primero que se hace es, rezar implorando la presencia de su ser guía y protector, luego el médium cae en trance, generalmente este trance no es fuerte, acto seguido coge un poco de agua implorada y la pasa por la frente y la parte posterior de la cabeza del que está recibiendo el beneficio; en algunas ocasiones se utilizan plantas aromáticas para realizar el ritual, pero esto ocurre en muy pocos casos. La función fundamental de este ritual es separar los malos espíritus que perturban a la persona y la pueden llevar a realizar actos en contra de su voluntad.
Algunos ejemplos de cómo se realiza este ritual en esta variante del espiritismo son descritos a continuación:

para santiguar, ella implora a sus ser guía y protector y entonces comienza a sentir los fluidos espirituales (se eriza y se pone fría), reza y siente en su cuerpo la dolencia que tiene la persona que está santiguando”.
Para realizar el ritual este espiritista de caridad utiliza unos gajos de albahaca, le pide a Jesús, reza e invoca a su ser guía y protector”.
Él despoja el mal de ojo, es lo que hace con más frecuencia (…) Además recomienda la utilización de plantas medicinales a sus consultantes, dice que son muy buenas para curar enfermedades como: úlceras (la hierba buena, la utiliza además para las piedras en la vesícula), la sábila sirve para curar la grasa en el hígado (se toma con miel de abejas)
“(…)
este ritual lo realiza por medio de un fluido que le llega, es decir, un espíritu y a través de él despoja, plantea que despojar es lo mismo que santiguar, en este ritual sólo utiliza agua implorada, la cual implora rezando tres Salves (Ave María), dice que ésta agua es como un medicamento, que sirve para todo(…)
“(…)
comienza a rezar y coge un poco de agua implorada y la pasa por el cuerpo de la persona que está siendo atendida, le agarra las manos y se las sacude hacia arriba y hacia abajo con cierta cadencia, y así se va desarrollando el ritual.
Como se ha podido apreciar los informantes se esfuerzan por hacer una descripción del fenómeno, expresando ideas simples, espontáneas sin mucha profundidad, como decíamos anteriormente casi todos los espiritistas de caridad entrevistados tienen el nivel de escolaridad primario, esto dificulta sus conocimientos y el entendimiento de los fenómenos que ocurren durante el ritual.

Con respecto a la creencia de que si el espíritu puede abandonar el cuerpo de la persona cuando
duerme, en el espiritismo de caridad tenemos que decir que la mayoría de los espiritistas plantean que no; hay que mencionar que algunos creen que el espíritu de la persona puede separarse del cuerpo mientras esta duerme pero no abandonarlo definitivamente, es como un sueño. Además respecto a si los médiums dominaban a los espíritus o no, la mayoría de estos espiritistas coinciden en que sí pueden dominar a los espíritus.
Anteriormente hemos mencionado el agua implorada, esta agua que para ellos, o sea, para los espiritistas de caridad y sus seguidores, tiene una gran importancia y le atribuyen propiedades curativas, la bautizan de la forma siguiente, todos los espiritistas entrevistados y en las observaciones realizadas nos pudimos percatar que esta agua es utilizada en todos sus rituales y ceremonias, ya sea para santiguaciones, despojos, curar indigestiones, en el acto ritual de impartición de la caridad, entre otros. Ellos le dan una gran importancia a este líquido y según plantean tiene poderes para curar enfermedades, incluso algunos dicen que cualquier enfermedad que sea provocada por un espíritu; todo radica en la fe que tenga la persona que se está tratando con el agua implorada, mientras mayor es la fe mejor será el resultado que se obtendrá.

El proceso de imploración de esta agua es sencillo, el espiritista reza un Padre Nuestro y un Ave María y de esta forma queda bendecida el agua, generalmente casi todos los espiritistas de caridad aplican las mismas oraciones para hacer el proceso de imploración del agua, lo que varía es la cantidad, unos rezan tres, otros nueve, etc.

Otro de los rituales que se practican en el Espiritismo de Caridad es el novenario, e
ste ritual como el nombre lo indica se realiza durante nueve días, donde se le dan un número de rezos al difunto, o sea, al espíritu de esa persona que a fallecido. Este ritual generalmente se realiza de la forma siguiente: se ponen nueve velas en una mesa cubierta con un mantel, generalmente de color blanco que simboliza la luz, la pureza, una palangana con agua y flores, hojas de rompesaragüey, albahaca y otras plantas aromáticas. Las oraciones que se rezan son con el objetivo de darle luz a ese espíritu, para que pueda elevarse y se separe definitivamente de todo lo material que lo ata a la tierra; el último día se hace el levantamiento del espíritu, es en ese momento que generalmente el espíritu del difunto se manifiesta a sus familiares y amigos a través de un médium, luego se votan las flores y el agua, casi siempre para la calle, aunque en ocasiones se llevan para el cementerio y se dejan en la tumba del muerto. Como nos dicen algunos de estos espiritistas:
se pone un mantel blanco en una mesa, flores y la foto del muerto al lado de una vela y un vaso con agua implorada; entonces se comienzan los rezos durante nueve días, el último día se recogen las flores y se ponen en la tumba del muerto; este ritual se realiza con el objetivo de que el espíritu se de cuenta que ya no pertenece ha este mundo y se eleve en paz.”

el novenario es realizado en casa de la persona fallecida, los rezos se hacen por un libro que contiene un gran número de oraciones, y durante nueve días se dan esta oraciones, estos rezos son acompañados por nueve vasos con agua implorada, una vela y flores, en algunas ocasiones también se coloca la foto del difunto; el último día se hace el recogimiento, o sea, se dan los últimos rezos y otros espíritus que son familia del difunto lo vienen a recoger para llevarlo al otro mundo y pueda dejar este en paz, en algunas ocasiones estos espíritus conmovidos por ver a sus familiares, se manifiestan a través de los médiums que están presentes y hablan a sus familiares, luego que se termina el ritual se recogen todas las flores y se botan junto con el agua.
Este ritual se hace con el objetivo de que el espíritu de esa persona que ha muerto tenga paz y luz en el mundo espiritual y no esté vagando errante por la tierra; además, el novenario es una de las pocas ocasiones en que se reúnen más de dos espiritistas de caridad para laborar, con respecto a esto y a lo anterior nos dice uno de ellos:
se reúnen dos o tres médium y durante nueve días se leen oraciones y se realizan rezos en una mesa que tiene nueve vasos con agua, una vela, flores y la foto del difunto, ya el último día, cuando se termina de rezar se recogen todas las flores y el agua y se votan. Este ritual se hace para que el espíritu tenga paz en su otra vida y no esté perturbando aquí en la tierra.

martes, 29 de enero de 2008

El subsistema religiosos holguinero: el espiritismo de caridad

Escrito por Aldo Enamorado
Actualizado por Rubicel González

rubicel@ahora.cu

El fenómeno de la muerte es un tema que ha sido tratado desde hace muchos años, el hombre siempre ha temido a la muerte y en algunas ocasiones se refugia en la religión, ya que en ella se han creado algunos mitos que permiten que crea que obtendrá la vida eterna. El significado de la muerte es la no-existencia,
la nada, la no-vida. La muerte significa el no ser, en oposición a la vida. Los procesos materiales ocurren en un tiempo determinado por lo tanto son finitos, o sea, están sujetos a la ley de la finitud.
La conc
epción de la muerte entre los practicantes del espiritismo de cordón, el kardeciano y el espiritismo de caridad no difieren mucho, en todos se niega el papel de la muerte como la pérdida total de la existencia, consideran que el cuerpo es un estorbo para el espíritu. Según ellos el hombre no le debe temer a la muerte ya que el espíritu es inmortal, eterno y por lo tanto la vida espiritual es la verdadera existencia y se obtiene después de la separación del espíritu del cuerpo grotesco; ese espíritu reencarna luego en otro cuerpo; para Kardec la muerte no era más que la destrucción del cuerpo, pero no se destruía la segunda envoltura (refiriéndose al espíritu), ya que esta era inmortal.
La concepción sobre la muerte que tienen los espiritistas de caridad es que es la forma en que el espíritu se libera de la materia, además, algunos consideran que es el paso del mundo materia
l al espiritual.
El conjunto de c
reencias en el espiritismo de caridad, se construye en el espacio de la conciencia cotidiana. La base que la conforman están constituidos por sus concepciones sobre: los espíritus, los médiums, el dolor, la muerte, la caridad y la curandería.
El nucleo central del sistema de c
reencia del espiritista de caridad radica en la creencia en los espíritus, fundamentalmente en sus gías, en los cuales se apoyan para realizar sus labores. En este aspecto coinciden con la doctrina kardeciana y la cordonera.

Esta creencia en los espíritus guías está presente en el espiritismo de cordón también, teniendo sierta relación con el ángel guardian del cristianismo, es el que orienta, proteje y dice lo que hay que hacer en caso de problemas. Este espíritu en la mayoría de las ocasiones es de algún familiar fallecido.
Los espiritistas de caridad entienden por espíritu un ser desencarnado, inmortal y eterno que tiene la capacidad de moverse con mucha facilidad, en esto se hacercan a la doctrina kardeciana y a la cordonera, este es un rasgo que diferencia al espiritismo de los cultos animistas. Muchos plantean que es como un fluido (fluido espiritual) que se manifiestan a través de los médiums; entendiendo por médium a la persona que posee la capacidad de comunicarse con ellos, o sea, con los espíritus y estos seres desencarnados se manifiestan mediente estas personas.
C
on respecto a los tipos de espíritus que existen en este sudsistema religioso hay un gran número de ellos, dentro de los cuales se encuentran los siguientes: los puros, obsesores, buenos, malos, burlones, de luz, etc.

Los espiritistas de caridad plantean que los espíritus que le hacen más daño a las personas son los espíritus obsesores, los cuales obsesan a las personas y las enferman o la vuelven loca, entre otras cosas. La función de estos espiritistas es separar esa mala influencia espiritual mediante el acto ritual de la caridad, la santiguación o despojo.

Los Espiritistas de Caridad opinan que los médium sí pueden dominar a los espíritus obsesores, en este aspecto se acercan a las posiciones chamánicas.
Una de las creencias que se encuentra generalizada en el espiritismo de Caridad es la idea de la existencia de vidas pasadas, ella considera que el espíritu mantiene los recuerdos de vidas pasadas, las cuales pueden o no recordar voluntariamente.
El dolor para ellos son las pruebas que le pone Dios para comprobar su fe, y para lograr la salvación, que para ellos es ser un espíritu puro; tiene que existir la fe, sin ella no hay nada. Es decir para ellos no es más que una prueba para obtener la salvación.
Se puede concluir que el espiritismo de caridad es la asimilación de ideas que son esencialmente tomadas del cristianismo popular, del espiritismo kardeciano y el de cordón. Debido a su bajo nivel de organización y sistematización, como culto popular, consideramos que forma un subsistema religioso y está expuesto a la penetración de elementos ajenos a el, además no posee una dogmática propia; por lo tanto el sincretismo en este subsistema religioso se ve de una manera muy peculiar ya que es influenciado en mayor grado por el cristianismo popular, en segundo lugar por la doctrina kardeciana, en un tercer plano por el espiritismo de cordón y por último y en menor grado por los cultos africanos, de forma indirecta, o sea, en muy poco grado. Los principales ritos y ceremonias que se realizan en el espiritismo de caridad son: el acto ritual de la caridad como el más importante, el bautizo, el despojo, la santiguación, el novenario, las misas espirituales y los levantamientos espirituales. Diferenciándose de otros sistemas religiosos como por ejemplo, el espiritismo de cordón en que éste para realizar sus rituales necesitan de la presencia de más de un médium y el de caridad no, ellos laboran individualmente, además no están institucionalizados ni organizados como los de cordón, kardecianos o el cristianismo. La caridad ocupa un lugar central en la conciencia religiosa del espiritismo de caridad holguinero,
siendo la suma de cualidades y virtudes que se manifiestan y concretan en la bondad y la benevolencia respecto al prójimo, reflejando las aspiraciones de los espiritistas de caridad de relacionarse de forma directa con lo sobrenatural, este proceso es muy importante para ellos ya que es una forma de ayudar al prójimo y de comunicarse con el más allá, este ritual es el centro de su doctrina. La función principal del espiritismo de caridad es prestarle el beneficio a cualquier persona que lo solicite, mediante actos de santiguación y despojos, constituyendo una función terapéutico-espiritual, esta función contiene y regula a las demás. Su conciencia religiosa está determinada por la creencia en fuerzas sobrenaturales personificadas en los espíritus, la creencia en el beneficio que pueden brindar mediante la caridad, la creencia en vidas pasadas, en la reencarnación de las almas, el bien, etc. Estas Creencias se asemejan a las del espiritismo kardeciano y el de cordón. La base social fundamental de los espiritistas de caridad en Holguín es la población de las zonas rurales y barrios periféricos, las necesidades espirituales de estas personas dieron origen al espiritismo de caridad, con ayuda de la mezcla de creencias como el cristianismo popular, el espiritismo kardeciano y el de cordón; surgiendo y desarrollándose en un medio en el cual lo popular abundaba, fundamentalmente en zonas rurales, donde sus necesidades más inmediatas no necesitaban de concepciones teológicas de mucha profundidad. El nivel de escolaridad de los espiritistas de caridad es muy bajo y existe un predominio de mujeres que integran esta variante.

lunes, 28 de enero de 2008

El espiritismo de caridad en Holguín: sus orígenes

Escrito por Aldo Enamorado
Actualizado por Rubicel González
La historia de la religión no existe independientemente; señaló Carlos Marx. La historia de la religión es el reflejo de la historia de la humanidad. La religión es una forma de la conciencia social, que refleja de un modo desfigurado la vida social, es decir, las condiciones de la vida material de los hombres. Cuando esta vida cambia también se modifica su reflejo religioso *.
El surgimiento de la religión data de la comunidad primitiva, y desde época tan remota como esa se fueron sentando las bases para la formación de una conciencia religiosa que permitió, de cierto modo, el desarrollo del pensamiento religioso en los individuos que formaban estas comunidades; abriendo el camino para que aparecieran y se desarrollara un gran número de creencias, las cuales tienen sus raíces en estas antiguas comunidades.
Sujov dice refiriéndose a las raíces sociales de la religión:

“Las raíces sociales de la religión son el conjunto de relaciones y condiciones sociales que las originan y hacen posible su existencia. Sería erróneo limitar las raíces de la religión a una de las causas que la engendran, por muy importante que sea. En particular, sería equivocado sustituir el término ¨ raíces sociales ¨ por el de ¨ raíces de clase ¨ considerándolos conceptos idénticos, ya que las raíces de clase de la religión no abarca íntegramente las raíces sociales de su existencia”. [1]
Por lo tanto, se debe de tener en cuenta, que en los inicios de la religión la sociedad no estaba dividida en clases. Entonces, sería correcto hablar de ¨raíces sociales¨ de la religión; estas raíces deben ser resultado de condiciones sociales. Y las condiciones sociales están estrechamente relacionadas con la ideología religiosa, ya que cuando ellas se modifican, la sociedad también transforma su ideología religiosa. Así, con el devenir de los años y el desarrollo insostenible de la sociedad, también se fue transformando la conciencia religiosa, lo cual trae aparejado una transformación del hombre, de su forma de pensar, de su percepción del mundo; este mismo hombre que integra el conjunto dialéctico que es la comunidad, cambia percibe la naturaleza de otra forma, la utiliza para su beneficio; surgiendo un conjunto de ideas que devienen en ideología religiosa y así el surgimiento de un conjunto de creencias.
El continente africano es muy rico en diversidad de etnias, contribuyendo esto a que en el se hablen distintos dialectos, existan numerosos grupos religiosos, formas de cultivo, etc. Como consecuencia de la trata esclavista prolongada por varios siglos, durante la etapa colonial se introdujeron en Cuba diversas manifestaciones religiosas, de acuerdo con los diferentes pueblos que llegaron desde África con el trasiego de esclavos.
Todo esto produjo una gran mezcla, un ajiaco de culturas como dijera nuestro Fernando Ortiz. Estos pobladores africanos trajeron consigo sus religiones (un sistema mucho más complejo que el de los indios), costumbres y demás creencias, las cuales tuvieron que adaptarse al nuevo sistema para poder sobrevivir y en su lucha por la supervivencia se entremezclaron, aportando mucho al pensamiento religioso cubano.
De esta forma se introducen en Cuba un gran número de creencias religiosas las cuales se entremezclaron con el catolicismo traído por los españoles dando origen a un grupo de sistemas religiosos como, La Regla Osha o Santería, La Regla Conga o Palo Monte, La Regla Arará y La Secta secreta Abakuá.

Con respecto a la creencia en los espíritus se considera que es casi tan antigua como el hombre. Según los doctores Carlos Córdova y Oscar Barzaga (2000) en su libro “El espiritismo de cordón: un culto popular cubano” plantean que:
“La creencia en lo espíritus y en la inmortalidad del alma, (…) es de antiguo origen, sin embargo, el espiritismo moderno apareció a mediados del siglo XIX”. [2]
El espiritismo moderno apareció por primera vez en los Estados Unidos de América entre los años 1847 y 1848, se plantea que las iniciadoras fueron las hermanas Fox (Kate y Margaret), dos adolescentes que con ayuda de su padre y otros familiares plantearon que escuchaban ruidos y golpes en su casa, posteriormente crearon un sistema de toques que significaban si o no y de esta forma planteaban que se podían comunicar con los espíritus, entre otras cosas. Es en Estados Unidos donde aparece el fenómeno que llamaron (las mesas giratorias), el cual era provocado por los espíritus.
Luego el espiritismo pasa a Europa, aproximadamente en el año 1852 donde alcanzó un gran auge, fundamentalmente en Inglaterra (donde en 1872 apareció la revista espiritista "Ligth") y Francia, es aquí donde encuentra uno de sus mayores sistematizador, Allan Kardec; sobre este tema se dice en el libro ¨ El Espiritismo en Cuba ¨:
“(…) el Espiritismo tuvo su génesis en la época moderna y mantiene su vigencia en la contemporánea. Su base teórica surgió en una Francia caracterizada por una nueva fase del modo de producción capitalista, que condujo a transformaciones radicales y donde la clase obrera se convirtió en una activa y poderosa fuerza en su lucha contra la burguesía. Bajo estas condiciones surge la figura de León Hipólito Denizard Riváil (1804 - 1869), su sistematizador (…)” [3]
Según los estudios realizados, el espiritismo llegó a Cuba aproximadamente durante la guerra de los Diez Años, procedente de los EEUU y Europa, en particular de Francia; y posiblemente tuvo en la ciudad española de Barcelona uno de sus principales puntos de tránsito, además, es allí donde se realiza el primer congreso internacional de espiritistas en 1888 y en al cual se dieron sita tres cubanos.
La llegada del espiritismo a Cuba no está estrictamente determinada, algunos autores como Juan Luis Martín la sitúan en 1856. Las condiciones económicas, políticas y sociales existentes en nuestro país como colonia española, favorecieron el arraigo que rápidamente alcanzó el espiritismo.

El hecho de que no existiera un fuerte catolicismo , ni aún en los sectores más pudientes de la sociedad cubana de aquella época, contribuyó a que surgiesen tipos de creyentes que mezclaban el catolicismo con los cultos de origen africano, algo que también contribuyó a la formación de este tipo de espiritismo, o sea el espiritismo de caridad, fue el bajo nivel cultural de los habitantes de las zonas rurales, Además al no tener acceso a los médicos trataban de curar sus males mediante los poderes sobrenaturales, esto contribuyó a la formación de creencias como el espiritismo de caridad; por diversas formas se llegó al sincretismo.
Para realizar una caracterización del Espiritismo de Caridad se deben tener en cuenta algunos rasgos que son significativos en su estructura como fenómeno religioso. En primer lugar hay que destacar que no conforma un sistema religioso estructurado, ya que no está institucionalizado y sus practicantes no mantienen una relación directa entre sí, diferenciándose así del espiritismo de cordón, el cual sí está institucionalizado y sus practicantes mantiene una estrecha relación entre sí.
Para un mejor entendimiento del Espiritismo de Caridad como sudsistema religioso es importante señalar sus principales creencias, y cómo se realizan sus cultos y ceremonias.
Uno de los principales rituales que se practican en esta variante del espiritismo es, la impartición de la caridad, como el más importante, todos los espiritistas de caridad lo realizan.
Como se menciona anteriormente el principal ritual que realizan estos espiritistas es el acto ritual de impartición de la caridad, él es la suma de cualidades y virtudes que se manifiestan y concretan en la bondad y la benevolencia respecto al prójimo. La caridad juega un papel muy importante entre las creencias del espiritismo de caridad, sus raíces religioso-filosóficas provienen desde el pensamiento griego. La caridad denominada absoluta proviene de un ser supremo, Dios, que es el que proporcina el bien. La caridad es la vía que se sigue para lograr la salvación, es un don divino que surge de Dios, sin ella no hay nada. La caridad no solo se limita a la beneficencia sino que va más allá, practicarla es hacer presente la figura de Dios.
El acto ritual de la caridad se diferencia en su realización del espiritismo de cordón, en que en el cordón se necesita la presencia de varios médiums para laborar, además de tomarce de las manos y girar en sentido contrario a las manecillas del reloj, realizan una gran cantidad de cantos y plegarias en su mayoría tomadas del catolicismo. En el espiritismo de caridad se realiza de la siguiente forma: lo primero que hacen sus practicantes es implorar a su ser guía o protector para que se presenten y de sea forma ponerse en contacto con ellos, al manifestarse esos espíritus (generalmente son espíritus de familiares fallecidos) a través del médium se crea una relación en la que el espíritu, por medio del que está impartiendo la caridad plantea o manifiesta el problema o necesidad de la persona que ha solicitado este servicio. En estos casos el médium puede o no estar en trance. Fundamentalmente se utiliza el agua implorada aunque en algunos casos emplean las palntas aromáticas como la albahaca, abrecamino y rompesaragüey, las cuales son mojadas en agua implorada y pasadas por el cuerpo del implorante con el proposito de puruficar el cuerpo y refrescarlo, además utilizan el agua bendita como medicina para distintas enfermedades.
Luego que el espíritu se manifiesta y plantea la situación, el médium indica el remedio o la cura según el problema que presente esta persona. Esas indicaciones la trasmiten los espíritus, que según los practicantes de esta variente del espiritismo, tienen la capasidad de ver y sentir esos problemas; el acto de la caridad es eminentemente terapéutico-espíritual, dirigido fundamentalmente a la cura de enfermedades y al ascenso de las almas, por lo tanto su función fundamental es terapéutica. En caso que la enfermeadad requiera la asistencia de un médico, el médium le indica al implorante que asista al hospital, ellos dicen que cuando el problema es de médico tiene que atenderlo un doctor. En la mayoría de los casos las enfermedades son curadas cuando se expulsa al espíritu obsesor*. Este ritual se realiza en lo fundamental para brindar a las personas un beneficio, mediante el cual creen, con la ayuda de la fe, que sus enfermedades y problemas son resueltos. En esto consiste fundamentalmente el acto ritual de la caridad y en lo general esta es la función del espiritismo de caridad. En esta variante del espiritismo existe un predominio del sexo femenino ya que son las mujeres las más sufridas y generalmente estan más expuestas a la depresión emocional. Otras seremonias que realizan estos espiritistas son, el bautizo, la santiguación o despojo, el novenario, levantamientos y misas espirituales, entre otros.




* Marx, C y Engels, F. Sobre la religión. Buenos Aires, 1959.

[1] - A. D. Sujov: Las Raíces de la Religión, p. 17, 1976.
[2] - Carlos Córdova y Oscar Barzaga: El espiritismo de cordón: un culto popular cubano, p. 17.
[3] - Ileana Hadge, Minerva Rodríguez: El Espiritismo en Cuba, Editorial: Academia. 1997, p. 5.
* Espíritu desencarnado que molesta o importuna a una persona llegando a enfermarla.

lunes, 22 de octubre de 2007

Década del sesenta: despegue del cine cubano

Por Rubicel González
rubicel@ahora.cu

En los últimos suspiros de la
década de los cincuenta, el triunfo de la Revolución cubana trajo consigo una ola de reivindicación nacional; al suprimir de forma tajante la corrupción y el abandono político-social en que la república neocolonial había sumido a la Isla, haciendo sus estragos en la creación estética del cine producido en el país.

Un cine con escaso desarrollo, condenado a recrear temas y patrones creativos casi impuestos por la “elite internacional” y aceptados de manera mecánica y reproductora no solo por los creadores sino también por espectadores.

Quizás este sea primer y el principal factor para llamarle al período de 1959 a 1969 la “década prodigiosa”[1], una década de inicio, exploración y despegue fructífero para las futuras etapas de cine cubano. Nuestra Revolución, como proceso liberador y renovador de nuestra identidad cultural, les brindaba la posibilidad de exponer su obra ávida, dándole el espacio para abordar sus temas sin limitaciones o prejuicios que fueran en contra de la integridad estética, y sí como una propuesta interesante, fresca y actualizada que lo ligaba e insertaba estrechamente en el acontecer transformador que vivía el país. Así se expone en la revista Cine Cubano No. 54/55:

El triunfo de la Revolución Cubana abrió la posibilidad de abordar con el surgimiento de una cinematografía realmente independiente, si ataduras mercantiles, la tarea de promover, por primera vez en América Latina, la formación de un público, liberado de todo condicionamiento ideológico imperial, y de sus sucedáneos neocoloniales[2].

Otro acontecimiento que marcó esta etapa fue la creación del ICAIC el 24 de marzo de 1959, que le abrió las puertas a directores, guionistas, actores, camarógrafos, etc.., para desarrollar e incrementar el cine hecho en casa sazonado con los ingredientes de nuestra cultura.

Dos de las características pilares, a nuestro juicio, que justificaban los Por Cuanto de la ley que le dio origen al ICAIC dicen:

El cine debe conservar su condición de arte y, liberado de ataduras mezquinas e inútiles servidumbres, contribuir naturalmente y con todos sus recursos técnicos y prácticos al desarrollo y enriquecimiento del nuevo humanismo que inspira nuestra revolución.

El cine-como todo arte noblemente concebido- debe contribuir un llamado a conciencia y contribuir a liquidar la ignorancia, a dilucidar problemas, a formular soluciones y a plantear, dramática y contemporáneamente, los grandes conflictos del hombre y la humanidad.[3]

Estos aspectos quedaron demostrados a lo largo de la ejecución del accionar del ICAIC, no solo en las películas de ficción, sino también en los documentales, donde se han manejado numerosas temáticas correspondientes a la realidad económica, social y política de Cuba.

Todas estas ventajas y posibilidades que proporcionó el ICAIC logro aumentar considerablemente el número de cortos y largometrajes realizados en el territorio nacional, la nacionalización de los distribuidores, el intercambio-aprendizaje y el apoyo de directores extranjeros y la presencia de Cuba en festivales internacionales donde se obtuvieron disímiles premios.

Justo reconocimiento a la calidad, variedad y profundidad del cine cubano para adaptarse a las transformaciones ocurridas en la mayor de las Antillas, emergiendo así como una potencia cinematográfica de América Latina.

Cuba dejaba ser el consumidor de un cine seudocultural, violento, vano y ficticio para convertirse en la vanguardia, en la luz irradiante de las más puras tradiciones culturales, de las verdaderas creencias, aspiraciones y luchas de los pueblos latinoamericanos; en el realce del ser humano ante el Imperio avasallador y absorbente.

Sin embargo, lo que le aporta relevancia a la etapa de 1959-1969 según García Borrero es

Su constancia para integrarse-de manera sorprendente en una expresión tan joven-, al conjunto de discusiones que por entonces sacudía a la sociedad(…)nuestro cine se exhibe no como un mero compilador de imágenes, sino como un espacio donde confluían la indagación, la duda, la euforia creativa, todo ello subordinado a la sensación colectiva de estar protagonizándose algo absolutamente inédito en nuestra historia[4].

Desde nuestro punto de vista, es acertado afirmar el hecho que esa expresión era joven, muy joven e inexperta; pero llena de matices y suspicacias creativas en torno al lenguaje, locaciones, planos y planteamientos de problemas admirablemente inteligentes, de inquietudes y respuestas sutiles y satisfactorias al enfocarse como algo más, más allá de nuestra vida cotidiana.

Por eso cobró auge y tuvo su efecto y aceptación entre el público que hizo suyo una calle, un parque, una jocosidad casi natural y supo reconocerse en ese momento histórico, que supo apreciar los entretejidos y delicados ambientes psicológicos de los personajes en los conflictos de la sociedad.

Este cine nuevo se desprendió de una visión particularizada y comenzó un sentido totalizador, donde el protagonista no es el centro de la obra sino la voz, la diversidad ideológica puesta en sus contradicciones con las palabras y las conductas de las personas que interactúan a su alrededor.

De tal forma, al tener sentido de estar realizando algo sin precedentes en la historia del cine en Cuba (y del arte cubano en general) por sus exponentes principales, consideramos al cine de esta etapa como un producto que rompe el límite entre cultura de élite y cultura de masas; pues al componer y brindar propuestas tan reconocidas en la realidad de cada individuo, se crea un proceso de identificación estética, conceptual y formal con el espectador popular, y la siguiente puesta en valoración, de toma de criterios y decisiones que van moldeando al hombre no solamente como receptor pasivo de un mensaje, y sí como espectador activo.

La relación directa del público con la forma de crear, de la comunicación artística en el cine lo pone de manifiesto el fundador del ICAIC Alfredo Guevara: desmitificar el cine para toda la población; trabajar, en cierta forma, contra nuestro propio poder; revelar todos los trucos, todos los recursos del lenguaje; desmantelar todos los mecanismos de la hipnosis cinematográfica[5].

En este período hacen leyenda los filmes Historias de la Revolución, Cuba baila, El Joven Rebelde, Las Doce Sillas, La Muerte de un Burócrata, Lucia, La primera Carga al Machete y Memorias del Subdesarrollo, entre otras. Esta última, como prueba de la incesante y fructífera obra de estos años, es considerada como la mejor película de ficción cubana y catalogada en 1986, por la Federación Internacional de Cine Clubes, dentro de los cinco mejores filmes realizados en 1968, ocupando el lugar 88 de una lista de 150 de las mejores creaciones a nivel mundial.

Es cierto que no se puede emitir un criterio por una sola obra, sería ser absoluto y apresurado; pero el hecho está en que esta década fue el período de tiempo en que el cine-dignamente llamado cubano- inició una etapa de correspondencia y fidelidad con lo que Cuba necesitaba.


[1] Juan Antonio García Borrero: La edad de la Herejía. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2002, p.13

[2] Mario Piedra Rodríguez: Cine Cubano. Selección de lecturas. Editorial Félix Varela, La Habana, 2003, pp.88-89.

[3] Ibidem, pp. 5-6

[4] La Edad de la Herejía, p.67

[5] Piedra: Cine Cubano, p.92

lunes, 10 de septiembre de 2007

Presentan libro sobre Tomás Gutierrez Alea

Por Rubicel González
rubicel@ahora.cu

El libro titulado “Volver sobre mis pasos”, que recoge cartas, textos, imágenes
y dibujos del prestigioso director de cine cubano Tomás Gutiérrez Alea, será presentado hoy en España por quien fuera su compañera sentimental durante décadas de creación artística.

La obra, que contiene unas 500 páginas con una selección cronológica del epistolario del artista, cuenta con ejemplares intercambiadas entre este e importantes figuras de la cultura mundial como Robert Redford y Carlos Fuentes. En ellas Titón, así llamado por amigos, descubre parte de su filosofía y personalidad en una constante búsqueda de la reflexión y la crítica a la realidad, algo que lo acompañó toda su vida.

Mirtha Ibarra, esposa y participante en varios proyectos del realizador, expresó que el titulo del libro hace honor a una de las frases de Titón que refleja lo “fuerte, profundo y definitorio de su personalidad”, así como rememora volver sobre el camino recorrido en el período de los años 50 hasta 1996.

A 12 años de su desaparición física, Alea sigue siendo uno de los más exitosos y reconocidos directores cubanos que ha pasado a la historia de la filmografía latinoamericana y mundial con películas como “Memorias del Subdesarrollo” y “Fresa y Chocolate”, ambas múltiplemente laureadas en eventos internacionales.