martes, 21 de abril de 2009

Sabiduría y vida


Por Rubicel González
rubicel@ahora.cu
Reconocer los 35 años no es nada. Lo principal es el camino recorrido, las manos que moldearon pensamientos para que hoy encante en apariencia y espíritu. Discípulos y visitantes la sienten con seducción y actualidad como si el paso demoledor del tiempo no poseyera influencia sobre “la madre”, “la casa”. Baste mencionar el antídoto; risueño, profundo, razón de ser, con disímiles nombres propios: universitario.
La universidad holguinera “Oscar Lucero Moya” es una instalación relativamente joven pero cuyos orígenes y fundación, aunque con otro nombre, se remontan al 10 de agosto de 1973. Se llamaba filial universitaria y radicaba en la calle Miró, donde funcionó el hospital civil, convertido luego en pedagógico.
Esta semana se efectuó la gala oficial en saludo a su Aniversario 35, pospuesta meses atrás debido al paso de Ike. Estas líneas recogen el sentimiento y vivencias de algunos de sus fundadores, profesores y estudiantes; y el quehacer de la Alta Casa de Estudios.
Y es que todo el que pasa por ella siente que la vida le cambia, nacen lazos inamovibles. Anécdotas hay de todo tipo. “Yo pensé que era igual al Preuniversitario pero aquí el ‘profe’ no dictaba, ni había ‘de pie’ en la mañana, ni horario de almuerzo por grupos. Jamás imaginé encontrar cuartos con seis personas, me hacía la idea que eran albergues como otras escuelas. Realmente no estaba preparado para esa autonomía”, refiere Ernesto, graduado en el 2006.
Entretanto, Alicia Durañona, confiesa que ser universitaria es su sueño hecho realidad. Continuar estudios, hacer la carrera que le gusta, desenvolverse en la vida. “Es un centro de muy buenos profesores y coherente organización. Imagino que si me voy y regreso la encontraré distinta, me sentiré como un ente, porque es que cambian los tiempos y las situaciones. ¡He experimentado tantas cosas!: arte, patriotismo, estudio.
“¡Es genial, me siento como Alicia en el país de las maravillas universitarias! Siempre recordaré los festivales artísticos y concursos, ser alumna ayudante. Nada de eso pudiera hacerse sin el compromiso y pasión que nos surge aquí,” reveló satisfecha.
Ese mismo sentido de pertenencia y valía del universitario en la sociedad ha caracterizado el centro desde su fundación. No solo con la preparación y resultados de los más de 12 mil 600 egresados una vez que inician su desempeño laboral, sino también durante su permanencia en la carrera. Hoy seis proyectos comunitarios que abarcan toda la provincia, cuentan la participación activa de alumnos a la hora de investigar, proyectar y aplicar acciones dentro y fuera de la universidad.
Es un logro que forma parte además del amplio espectro de investigación y colaboración conjuntamente con universidades y organizaciones internacionales. La existencia de 94 doctores y 157 master desde hace años perfilan entre las fortalezas que consolidan el proceso de enseñanza-aprendizaje, y avalan publicaciones y premios como el obtenido por la facultad de informática en la Unión Internacional de Matemática.
Actualmente en la universidad existen siete facultades y 19 carreras en diferentes modalidades y sedes, las que sobrepasan los 28 mil 800 estudiantes y 2 mil 500 profesores. El próximo curso abrirá la carrera de Licenciatura en Matemática, como manera de ampliar aún más las ramas que necesita Holguín para su desarrollo.
“Recuerdo la vehemencia cuando Roberto Ortiz Cordova, primer rector de la universidad, defendía este sueño en iniciación. ¡Y 35 años después miren la universidad que tenemos! Aquella que yo creía que no era posible, porque era una pequeña sede, con solo una mesa escolar y una silla. Yo pensaba: ¿este hombre hará una universidad con tan pocas cosas?”, relata Carmen Rosa Benítez, fundadora.
“Mi centro actual tiene muchos retos por delante, con presencia joven en todos los campos. El equipo de dirección trasmite sentido de pertenencia pues creció dentro de ella y tienen muchas ganas de hacer. El orgullo más preciado es trabajar en una universidad y sinceramente, no estoy en ella para dar clases, ni para un salario, sino para enseñar”, agrega feliz.
Marcia Noda Hernández, rectora de la institución reconoce el papel de los centros especializados en la innovación tecnológica e investigación científica. Entre estos se incluye el de gestión empresarial, turismo y cultura e identidad. Reconoce el enorme reto de mantener y defender la calidad de los estudios universitarios, ser consecuente con las necesidades de nuestra sociedad.
“En el ámbito material, trabajamos por recuperar espacios universitarios como la residencia estudiantil, ya en condiciones completamente diferentes a cinco años atrás. El estudio en la beca se potencia con un laboratorio de computación, una sala de dibujo, y un laboratorio para idiomas dirigido a carreras que no se basan en lenguas extranjeras”.
Sin dudas la universidad no es la misma. Surgieron sitios nuevos o se rediseñaron otros. Murales, esculturas, locales habilitados para usos específicos se palpan. Sin embargo, las “ruinas” o el “Partenón” como se le llama jocosamente donde se construiría el teatro y áreas deportivas, sigue atrayendo “filósofos” diurnos y alguna que otra conferencia alternativa.
Todo el quehacer universitario no puede estar separado de la organización estudiantil más vieja de Cuba. Por eso los muchachos de la FEU se propusieron varias actividades en saludo a este cumpleaños cerrado. Próximamente realizaran la jornada científica estudiantil, el VI Festival Internacional de la Radio Universitaria y desarrollan un amplio plan de apoyo y emulación en los trabajos de la beca.
De acuerdo con las inversiones aplicadas en la residencia se sustituyó toda la carpintería de madera por aluminio, tanto externa como interna. De los cinco edificios el proceso ha culminado en tres, incluyendo su pintura. El acondicionamiento de los cuartos mejoró considerablemente con el cambio de las literas más deterioradas y en varios existen taquillas metálicas nuevas.
Este es un proceso, advierte Migdalia Peña Domínguez, vice rectora docente, que viene aparejado al aumento de las condiciones generales de la beca. Entre estos aparece el aseo personal con un costo en divisa superior a siete pesos. El mismo consta de jabón de baño y lavar, detergente, pasta dental, desodorante, máquina de afeitar, papel sanitario y almohadillas sanitarias. Igualmente se le entrega al nuevo ingreso avituallamiento de sábanas, fundas y toalla.
Muchos de los primeros graduados en carreras de joven trayectoria en la universidad se vinculan luego a la docencia. Es un incentivo que inicia años antes como alumno ayudante y continúa con plena labor pedagógica.
Esta experiencia es la de Aldo Enamorado, quien vio en paso por aquí la oportunidad de crecer como hombre, encontrar el conocimiento y reflejarlo en la sociedad. “En este sitio adquirí la hermosa profesión de educador, gran responsabilidad, puesto que ellos son el futuro. Al nuevo ingreso les sugiero mayor nivel de compromiso hacia el estudio e independencia en la búsqueda de conocimientos. Dar lo mejor de si para una sociedad más culta.”
Nuestra educación superior cosecha frutos también en países hermanos, donde se extendieron raíces de cooperación y solidaridad a lo largo de cuatro continentes. A partir del 2000 se graduaron 56 estudiantes extranjeros y actualmente cursan estudios 34 procedentes de 15 naciones. Asimismo ocurre con desatacados profesores holguineros cuyas tesis, investigaciones, conocimientos y proyectos están presentes en universidades del mundo.
Un nuevo periodo le sonríe a una joven de 35 años, sobre todo porque las más mozuelas de “sus siete hijas”, tendrán mucho quehacer en las próximas edades. Y quien sabe si cuando cumpla cincuenta el tiempo sea otro pretexto para reconocer su infinita sabiduría y el amor de quienes la habitan.

1 comentario:

Vilma dijo...

El artículo está bonito y le rinde merecido homenaje a la Universidad de Holguín en su 35 aniversario. Es una pena que no se escribiera correctamente el nobre de su primer rector, el Dr. Roberto Rodríguez Córdova. Tampoco es cierto que el la Calle Miró estuviera el Hospital Civil. Lo que pasó fue que en la Calle Miró radicaba el Rectorado de la Filial Universitaria y en el antiguo Hospital Civil radicábamos las Facultades y Departamentos.